viernes, 18 de febrero de 2011

¿QUÉ FUTURO NOS ESPERA?

Espero estar totalmente equivocado, pero la revolución que se está llevando a cabo en varios países árabes no tiene pinta de ser casual. Es como si todo obedeciera a un plan previamente establecido y diseñado por el mismo siniestro individuo, que nos recetó tres sectas monoteístas y cuatro jinetes apocalípticos, para que los humanos nos masacráramos entre nosotros y padezcamos todo tipo de sufrimientos.

Y puesto a imaginar, se me ocurre pensar que de la noche a la mañana, los pueblos árabes que ya han logrado librarse de los sátrapas que les oprimían y aquellos otros que aspiran a lo mismo, pueden llegar a caer en las garras de otra dictadura mucho más castrante para la libertad y para los derechos humanos; la liderada por el monoteísmo musulmán.

Si esto llegara a suceder, no tengo la menor duda de que el panorama para la paz mundial se puede tornar más negro que el sobaco de un grillo. Irán está dando pasos cada vez más acelerados para hacerse con la bomba atómica, a lo que hay que añadir, que Paquistán, que no es un país árabe, pero cuya población es en su gran mayoría de creencia musulmana, ya la tiene. De ahí a la formación de un poderoso bloque musulmán que abarque gran parte del continente africano y una porción importante de Asia, solo hay un corto paso.

Si este hecho se diera, espero que no, para Europa las consecuencias pueden ser nefastas, ya que es la parte de occidente más desprotegida y que más cerca les queda a los árabes, si deciden que ha llegado el momento de vengarse de todas las putadas que occidente, vía Usakilandia, les ha hecho.

Estemos atentos y en el hipotético caso de que mis temores empiecen a manifestarse, ya podemos los europeos salir por pies si en algo estimamos el pellejo. Y mientras salimos por patas, por eso de reconfortar el espíritu, hay algo que podemos hacer; acordarnos muy malamente de la puñetera madre del andrógino, pendenciero y ególatra Yahvé.

CHE-CHU


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